lunes, 1 de junio de 2009

HOY NO HAY CLASES

Estimados:

Hoy no puedo ir a hacer clases. Nos pondremos de acuerdo para recuperar este bloque.
Les enviaré material sobre Iter Criminis.
Los invito este jueves y viernes a asistir a un juicio oral sobre robo con homicidio donde participaré como defensor. Es interesante porque es un caso de penal adolescente y la principal cuestión, a mi modo de ver, trata sobre culpabilidad.
Espero que puedan ir y la idea es tenerlo como elemento formativo y que luego discutamos algunos aspectos.

Saludos,

RPO

miércoles, 20 de mayo de 2009

Entradas antiguas del blog

Estimados alumnos: tengo presente que les debo dos documentos, de Künsemüller y Cury (los llevaré la próxima clase); sin embargo es interesante que vean las entradas antiguas de este blog (año 2007). Ahí podrán encontrar jurisprudencia y doctrina sobre los temas tratados.

jueves, 7 de mayo de 2009

Opinión publicada en el diario 06.05.09

MORIR EN LA CÁRCEL

La muerte de un grupo de presos en la cárcel de Colina hace unos días ha causado una importante polémica sobre la situación de los reclusos en las cárceles chilenas y ha reactivado el tema de la cárceles concesionadas que se encuentran pendientes de construir como una suerte de solución que se enarbola frente al problema de hacinamiento y sobrepoblación penitenciaria que hoy día existe en Chile y que resulta apremiante.
Creo que el asunto no va por construir más cárceles ni en distribuir mejor a los presos dentro de celdas mejor acondicionadas. A pesar de los cuarenta años (al menos), de demostración científica sistemática sobre la ineficacia de la cárcel, ésta todavía persiste como técnica predilecta de castigo penal y lo que es más insólito aún, se ha masificado su uso y aplicación para el aseguramiento de los fines del proceso penal , se han aumentado las penas privativas de libertad, se piensan restringir los beneficios alternativos, se han creado nuevos delitos y se ha rebajado la edad de imputabilidad a los 14 años, es decir la cárcel hoy sirve para todo lo que tenga que ver con lo penal aún cuando todos sabemos hace mucho tiempo que esto no es efectivo. ¿Por qué ocurre esto?
Viendo en la televisión los últimos acontecimientos sobre la “gripe porcina” recordé uno de los orígenes palmarios de la cárcel, esto es lo métodos profilácticos de aislamiento de los enfermos contagiosos a propósito de las grandes pestes que han asolado al mundo y es que las sociedades se han acostumbrado a encerrar como método de depuración de los elementos desviados que puedan contaminar a los grupos “sanos”, “limpios”.
Se entenderá que si bien esta tecnología social podrá tener un sentido en materia de salud pública su utilización en política criminal es por lejos cuestionable. Claro, porque muchas veces es la propia sociedad la que origina las conductas desviadas e incluso crea los delincuentes mediante las técnicas de “etiquetamiento”, entonces que luego se encierre a estas personas (recordemos que se trata de personas), es solo la forma que tiene la sociedad de ocultar, de esconder sus propios problemas, sus propias inequidades. Es más fácil funcionar para una sociedad si no ve sus fracasos y los amontona detrás de viejos muros que enfrentarlos y crear políticas sociales inclusivas, integradoras de los marginados. Se nos dirá que políticas públicas en esa línea demandan mucho tiempo y se necesitan respuestas ahora, que es muy caro y que hay otras prioridades, que la gente tiene miedo. Habría que analizar cada uno de esos puntos y llegaríamos a la conclusión que son expresión de una misma ideología.
Por eso, sucesos como el que recién ocurrió van a seguir pasando porque nadie piensa renunciar a la cárcel aunque ésta reproduzca la delincuencia de la manera más eficiente y perfecta que existe, porque se instaló una suerte de tótem que impide ver que esas personas algún día van a salir libres y doblemente marginadas, en definitiva porque el preso no sólo es despojado de la libertad sino también de su condición de persona y en ese sentido pasan a una categoría diferente, la de “preso”; como señala Wacquant la consigna actual es “hacer que el preso huela a preso”.
Alternativas hay varias y la “descarcelación” del sistema penal es posible desde hace mucho tiempo (baste leer las 10 propuestas de Baratta de 1991 y los múltiples y eficientes programas europeos), pero los tiempos son sordos y las paredes de la cárcel mudas para el resto de la sociedad y lo que pase dentro queda ahí, en las cárceles-depósito del siglo XXI.

Raúl Palma O.

lunes, 4 de mayo de 2009

Sobre la prueba de hoy

Estimados alumnos para la evaluación de hoy entra todo lo pasado, excepto culpabilidad la que será materia de la próxima evaluación.
La prueba durará 1 hora y será escrita.

Saludos, RPO

Sobre la prueba

Estimados: Necesito que se comuniquen conmigo sobre la prueba pendiente.

Saludos, RPO

viernes, 24 de abril de 2009

Recordatorio

Estimados alumnos:

Recuerden que mañana tenemos clase recuperativa del 6 de abril pasado.
Trataremos "la culpabilidad".
Llevaré material de lectura.
Los espero a la hora acordada.

Atte.,

RPO

martes, 14 de abril de 2009

Publicación en el diario hoy

COLUSIÓN Y MONOPOLIO

El reciente caso de la supuesta colusión de las tres cadenas de farmacia más grandes del país denunciada por una de las empresas involucradas ha causado un enorme revuelo en el país y con justicia una indignación profunda entre los consumidores. Creo que la colusión, es decir el aunar las voluntades en torno a la fijación de precios creando fácticamente un monopolio es una conducta profundamente execrable puesto que distorsiona gravemente las señales supuestamente objetivas del mercado y lo que es más grave provoca perjuicio en los consumidores quienes se ven privados del beneficio que trae consigo la competencia efectiva entre los diferentes actores del mercado, es decir mejores precios y mayor confianza en el sistema económico. No obstante lo anterior, resulta interesante detenerse en un aspecto que dice relación con la despenalización del delito de monopolio en el año 2003. Confieso primero que todo, que consecuente con mi pensamiento penal garantista y minimalista soy contrario a la penalización de conductas que no afecten bienes jurídicos de primer orden como la vida, la integridad física, la libertad, por decir algunos y por supuesto me opongo a la sobre utilización del castigo penal como norma reguladora del orden social. Sin embargo no cabe duda que las conductas monopólicas afectan uno de los pilares centrales de la construcción social chilena, es decir el libre mercado, cuestión sobre la cual, curiosamente, existe bastante consenso político e incluso social. Entonces, resulta curioso que acciones que afectan uno de los paradigmas del Chile moderno no sean objeto de sanción criminal, no obstante la prontitud con que se castiga penalmente todo tipo de conductas muchos menos lesivas a la paz social. Es decir, creo que el hecho que un taxista maneje sin la licencia debida tiene mucha menor trascendencia que las empresas se coludan en fijar precios de productos de primera necesidad en perjuicio de ancianos, gente de escasos recursos, niños enfermos, etc., siendo la primera conducta un delito y la segunda un atentado al libre comercio. Algo no suena lógico. En este sentido resulta ilustrativo también como se sanciona de manera inclemente un mercado ilegal como es el de las drogas con todo tipo de prerrogativas procesales y policiales que permiten capturar a los actores de este mercado pero por supuesto no destruir el comercio de estas sustancias y sin embargo el poder legislativo se inhibe de utilizar la delación compensada, que se usa activamente en la pesquisa de los delitos de tráfico, para utilizarlo en la investigación de acciones monopólicas, o igual de ilustrativo que alguien reconozca su participación en la infracción y llegue a un acuerdo pecuniario cuando derechamente la conducta trasciende el ámbito patrimonial. El punto en definitiva, es la compleja forma en que se produce la incriminación de conductas en una sociedad y que nos revela palmariamente que el derecho penal en su tipificación, es decir al establecer qué conductas son o no delitos, no es en ningún caso inocuo y por cierto obedece a criterios políticos de poder, de control, de gubernamentalidad e incluso sociales. Personalmente, me inclino porque las conductas contra el libre mercado sean sancionadas con multas exactamente proporcionales al daño infligido para ser coherente además con mi posición contraria a la cárcel como medio de castigo penal, pero creo que este caso resulta excelente para entender cuándo, cómo y a quienes se aplica el derecho penal. La respuesta es obvia.

RPO